(Pucallpa) Pescada por Yarinacochas
Por Shirley Herrera
AL rico centro
Enrumbamos muy temprano con dirección a Lima norte, recordé por un momento esa clásica parada en Habich para tomar el colectivo a Canta en semana santa cuando éramos estudiantes. Esta vez fuimos en el auto de nuestros queridos amigos Chio y Gari, mi colega se sabía la ruta de pies a cabeza creyendo por un momento que tenía un google maps incorporado. Llegamos en la tarde a Canta, y después de una truchita frita dormimos en Obrajillo. Al día siguiente, partimos rumbo hacia Huallay pero con ciertas paradas en el camino como el pueblo de Cullhuay, la cordillera de la viuda, la laguna de Chuchon y la laguna de los siete colores. ¡Qué experiencia!”
El frío se hacía más intenso, y los nevados más cercanos aunque con esto del cambio climático algunos estaban algo pálidos. Llegamos a Huayllay, un ambiente de fiesta se vivía en el lugar, flores de retama adornaban el pueblo y el granizo nos daba la bienvenida. El almuerzo se convirtió en cena y la sopita caliente fue la más rica del mundo.
Bienvenida la mañana, una ráfaga de sol te despierta con ese aire intenso que solo sientes cuando estás a más de 4000 msnm. Un corto trayecto hasta el Bosque de piedras de Huayllay nos hizo entender una vez más que la Pachamama no solo es sabia, también muy maravillosa. Dos horas aproximadamente nos tomó la caminata por un sector del Santuario, impresionante la variedad de figuras que pudimos apreciar como el caracol, la tortuga, el puño y sobre todo una llamita que jamás encontramos porque quizás ni existía.
¿Quién pidió Pachamanca? Yooooo dije. Terminado el almuerzo volvimos otra vez a la ruta rumbo a Lima pero bordeando el lago Junín y como compañero a un lindo arco iris que se rehusaba a dejarnos ir. Curvas van, curvas vienen y llegamos a La Oroya, emblemático pueblo que ahora más que brillar por sus minerales, brilla por la ausencia de una comunidad en desarrollo. Pasado el shock medioambiental, seguimos hasta llegar a la carretera central y el tráfico nos indicaba efectivamente que ya estábamos muy cerca de Lima.
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